Cuando el silencio se vuelve demasiado fuerte

Cuando el silencio se vuelve demasiado fuerte

Reflexión serena 03 · 2 min.

Después de un matrimonio largo, el silencio puede sentirse más vacío que tranquilo. Han desaparecido los sonidos familiares: otra persona moviéndose por la casa, una voz desde la habitación de al lado o las pequeñas conversaciones que antes llenaban una tarde cualquiera.

Aunque la relación haya sido difícil, su ausencia puede sentirse sorprendentemente ruidosa. Quizás notes cada silla vacía, cada taza sin usar y cada momento en el que no hay nadie cerca a quien contarle cómo ha sido tu día.

No tienes que fingir que esta calma te resulta agradable. No tienes que sentirte a gusto con ella de inmediato.

Aprender a vivir con una nueva forma de silencio lleva tiempo. Al principio, quizás quieras llenar cada minuto con televisión, llamadas, trabajo o planes. No hay nada malo en necesitar sonidos y compañía mientras te adaptas a tu nueva vida.

Con el tiempo, el silencio puede empezar a sentirse diferente. No necesariamente bien y no todos los días, pero quizá un poco menos extraño.

Tal vez elijas una canción que solo te gusta a ti. Tal vez dejes tu taza exactamente donde tú quieres. Quizás descubras una pequeña parte del día que no está vacía, sino que te pertenece.

Ese cambio puede suceder lentamente. Por ahora, solo necesitas hacer que la próxima hora sea un poco más amable.

Un pequeño paso

Elige hoy una hora tranquila y añade algo amable: una canción que te guste, una bebida caliente, un paseo corto o una llamada con alguien en quien confíes. No estás intentando eliminar el silencio, solo hacerlo un poco más suave.

Una pregunta para acompañarte

¿Qué podría ayudar a que el silencio se sintiera menos como una ausencia y más como un espacio que me pertenece?

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